Su vida privada, ha sido una constante montaña rusa.

Pero la tensión existente entre Lucas y ella se hace evidente lo que provoca que su compromiso se rompa, haciendo que Silvia recupere de nuevo la soltería. En este periodo su relación con Lucas tampoco llega a consolidarse.

A medida que Silvia “asume” que ha perdido a Lucas, empieza a fijarse en Montoya.
Ambos inician una relación que parece marchar bien hasta que las dudas y los miedos de Silvia aparecen. Su frialdad y su manera de tratar a las personas hacen que de nuevo comience un tira y afloja entre ellos que no llega a ningún puerto, con lo que deciden romper definitivamente.

Llegados a este punto parece que a nivel sentimental la vida de Silvia solo tendrá un final, la soledad. Pero para su sorpresa, llegará a San Antonio, Pepa, que entrará en su vida con un elefante en una cacharrería.

Para Silvia será aquello que siempre ha buscado aún sin saberlo.
Para Don Lorenzo la llegada de Pepa no representa ninguna alegría, sin embargo con el tiempo Pepa le demuestra lo mucho que quiere a su hija, por lo que finalmente se ganará el respeto de su futuro suegro, siendo este una de las personas más felices en la boda de su hija.
Y es en ese mismo instante, cuando Pepa parece que empieza su coqueteo, coqueteo que poco a poco dará sus frutos a pesar de Silvia. Silvia pretende ponerse las cosas claras así misma, que no le gustan las chicas, pero sus actos indican que al menos esta chica sí que le gusta.
La atracción que Pepa siente hacia Silvia es cada día más evidente, pero Silvia se niega a sentir algo más que una amistad por una mujer, el problema es que no es cualquier mujer, es Pepa, y esa inicial amistad poco a poco se va convirtiendo en algo más.
Silvia empieza a sentir celos y la necesidad de estar cerca de Pepa.

Pues Silvia, poco a poco, acepta cada uno de los sentimientos que le provoca Pepa. Así que, primero le regala una caricia, una mirada una sonrisa...

Y esa historia de amor estará aderezada por miles de miedos de Silvia y la infinita paciencia de Pepa, por miles de dudas de Silvia y la infinita constancia de Pepa, pero sobretodo por una certeza, que Silvia ya ha decidido y la quiere a ella.
Más allá de miedos o de la opinión de su padre, allí es donde quiere estar, con su Pepa.
Sin despegar los ojos de Pepa. De esa mujer que se ha convertido en su vida, esa que no buscaba pero sin saberlo necesitaba, la mujer que ha aprendido a querer porque se enamoró de ella, y aprendió a pasear agarrada a su cintura, a deslizarse en su cama temblando, aprendió a quererla sin miedo.







2 comentarios:
que cosa mas bonita (L)
no sé nada de esta serie la verdad, aunque he visto otras series de la chica pelirroja.
Publicar un comentario en la entrada